Ya en casi nada creo

Hoy 17 de Septiembre del 2014 debo confesar
que ya en casi nada creo.

Ya no creo en la humanidad, ni en el futuro, ni en wikipedia, ni en la copia feliz del edén.
Ya no creo en Dios padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
ni en Jesucristo su único hijo, nuestro señor.
Ni siquiera en mí creo.
Ya no creo en que los errores puedan ser heterocedasticos y que eso que estoy pensando se distribuya normal.
Ya no creo en el offside, la poesía detrás de una rabona ni en un Chile campeón del mundo.
Ya no creo que Milo te hace grande.
Ya no creo en la melodías de los solos de violines de prodigiosos músicos checoslovacos,
ni en la voz áspera de Violeta,
ni que Juan Luis Guerra realmente quiera ser un pez porque dudo seriamente en que alguien dejaría de ser una leyenda de la música latina forrada en plata y talento para convertirse en un aburrido y resbaloso pez.
Súbitamente dejó de interesarme la literatura.
Ayer estaba inmerso leyendo mi libro favorito y
de repente las palabras se convirtieron en eso,
sólo palabras.
No había magia,
sólo un papel con trazos de tinta sin orientación aparente, mirándome.
Dejé de creer en el reciclaje, el pronóstico del tiempo y el contenido nutricional de todas las cajas de todas las estanterias de todos los negocios del mundo.
Dejé de creer en la raza humana cuando hace 19 años un niño me dijo que comiera no más la galleta que tenía en la mano porque estaba requete buena y después que la masqué resultó que era comida de perro y que no soy un perro, así que no me gustó.
Dejé de creer en banderas cuando me di cuenta que si uno entrecierra el ojo derecho y frunce la mirada como si fueran dibujitos 3D, no hay ninguna diferencia entre la de mi querido Chile y la de mi querida Tejas.
Deje de creer en la ciencia, en las artes, en la ingeniería y en el factor de seguridad con el que diseñaron el edificio donde me encuentro ahora mismo escribiendo.
Ya en casi nada creo.
Pero hay algo en que todavía creo.
No necesito países, gobiernos, sociedades, arte, ciencia, chocapic, dinero, historia, palabras, futbol, ni música para creerlo.
Una sonrisa.
Me basta ver una sonrisa para cambiar mi mundo.

El mundial y USA (destruyendo el mito)

Cuando llegué a Estados Unidos venía con muchos prejuicios, quizás demasiados. Tenía esa imagen de estar entrando a la capital del Imperio capitalista y que la gente era media tonta y  me iban a discriminar como si fuera un monito. Sin embargo no es nada así. Es cierto, sigue siendo la capital del imperio (pero para mi sorpresa Chile es más capitalista que Estados Unidos), siguen teniendo una política internacional que se escapa de cualquier comprensión humana, hay un par de personas tontas (como en todos lados) y yo parezco monito. Sin embargo, USA ha sido un país que me ha acogido con cariño y al cual le estoy muy agradecido. Sus políticos les cuentan mentiras, igual como nos cuentan a nosotros nuestros políticos, y justifican todo con esta idea del American dream, pero el ciudadano norteamericano, en general, es una persona justa, honrada, amistosa y buena onda.  Lentamente me he puesto medio gringo/mexicano. Ya no siento que la comida sea picante, me gusta mucho el desayuno, aprendí cómo se jugaba el football y hasta he cantado el himno.

(Me obligaron a aprenderlo en el colegio y cuando uno es niño mateo hace cualquier cosa por una nota)

(Aparte la canción tiene una bonita subida que me queda cómoda y aprovecho de lucir mi calidad vocal)

(Y la letra es bonita… y sería preciosa si fuera verdad)

(Igual hay que decir que yo encuentro espectaculares letras hasta en las canciones más ridículas…)

(“Planta una semilla, planta una flor, planta una rosa / Puedes plantar cualquiera de esas / Cuídalas / Cuídalas hasta ver cuál es la que crece / Es un secreto que nadie conoce / Es un secreto que nadie conoce / Mmmmbop / ba duba dop” )

(Es broma. No he cantado el himno jajaja. Quería puro verles sus caras. Me da pudor el sólo hecho de sabérmelo, ni me imagino cantándolo)

(Pero es verdad que me lo sé por culpa del profe de inglés del colegio)

(Y que tiene la subida bonita)

El mito más grande que he derribado en estas tierras es esa idea de que a los gringos no ven el mundial. Bueno, voy a ser muy sincero. Los gringos no están ni ahí con el futbol… pero están locos por el mundial. Antes del mundial todos se burlaban cuando les comentaba que yo jugaba futbol todos los sábados en la mañana y que mi fanatismo era tal que incluso tenía un equipo en el campeonato de la universidad. En Estados Unidos el futbol es un deporte de niñitas. Los niñitos juegan football y las niñitas soccer. Así de simple. Más de algún gringo me tiró la talla “ah buena… mi polola también juega eso” o “el equipo de mi hermanita chica está buscando rivales…” mientras ellos se vanagloriaban de disfrutar ese deporte tan rudo de pantalones apretados y hombreras a lo locomia. Como todo católico que se precie de tal, yo daba la otra mejilla y me aguantaba las bromas.

(Mentira. Los leseaba con que deberían cambiarle el nombre porque no es ni pelota, es un huevo, y además no se juega con el pie, se juega básicamente con la mano)

(Aparte ni soy católico)

Sobreviví casi dos años jugando y disfrutando mi futbol en este ambiente, en un principio, hostil. Entre medio conocí un par de gringos que seguían a su selección en las eliminatorias y por supuesto, infinitas personas de otros países que se enloquecían con el futbol igual que cualquier chileno (excepto el Jopi). Hay que decirlo, USA es el único país que no goza del futbol. Y sí, es cierto también, conocí a muchas gringas que jugaban a la pelota con una clase y talento que yo jamás podré igualar (y la mayoría de los amigos peloteros que tengo en Chile tampoco). Hasta me tocó jugar contra equipos de hombres que incluían un par de mujeres (totalmente permitido, incluso en los campeonatos).

La cosa es que llegó el mundial y los gringos enloquecieron (ver acá). Se llenaron de comerciales de futbol, la gente se apelotonó en los bares a la hora de los partidos, en mi departamento (el de ingeniería civil) habilitaron una sala con butacas (sí, leyó bien, butacas, na’ que sillas mulas) y pantalla HD que muestra todos, absolutamente todos, los partidos. Y no sólo eso, como que un día para otro todos los gringos se saben las canciones de su hinchada, saltan, gritan y proponen futbol como el tema ideal para conversar en el almuerzo. Todo el mundo me envía textos o mensajes cuando Chile gana (muy seguido), felicitándome y deseándome suerte. Mi Facebook está lleno de invitaciones a fiestas para ver el mundial. La emoción se siente en al aire cada día, y los alumnos ponen en streaming hasta el juego más inaudito (como los tres gringos que están ahora mismo disfrutando del Japón-Grecia mientras yo trabajo en el laboratorio de computación). Incluso mis compañeros más outsiders me preguntan cosas como “¿Es realmente Neymar un fraude?”, “¿Debió Klinsmann incluir a Donovan en su lista de 23?”, “¿Christianou or Messy?”, “¿Crees que USA tiene posibilidades de ganar el mundial?” (true story… una amiga me preguntó eso último, pero cuando vio mi cara de “really? En serio me estai preguntando eso?” se puso roja y dijo: “ya.. si sé que es difícil, pero uno siempre tiene la ilusión…”).

Uno.

Siempre.

Tiene.

La.

Ilusión.

Y acá mi análisis ya no tiene casi ni techo ni órbita que lo cobije. Los gringos no sólo aman el mundial, sino que sueñan con ganarlo algún día. Así tal cual. Igual que los chilenos, que siempre hemos tenido ese sueño. Y no sé, como que ahora uno se la cree. Porque esta selección está llena de jugadores que se creen el cuento. No es como en el 98 donde el discurso era que enfrentarse a Italia eran “palabras mayores” o en el 2010 con un Bielsa que dejó de atacar cuando se vio clasificado. Acá no se hace la diferencia con nadie. Se planteó un objetivo muy simple: juguemos con la mayor intensidad posible. Y eso están haciendo Vidal, Alexis y compañía (por cierto, Vidal y Alexis son los únicos jugadores chilenos conocidos internacionalmente, según mi humilde perspectiva luego de conversarlo con fanáticos de diversas culturas y procedencia).

Portadas de los periódicos gringos luego de la victoria de su equipo (fuente: @ussoccer )

Portadas de los periódicos gringos luego de la victoria de su equipo (fuente: @ussoccer )

Chile 3 – Australia 1

Ayer, mientras veía a Chile derrotar al campeón del mundo inapelablemente y con un coraje que jamás había visto, sólo tenía una cosa en la cabeza. Les va a sonar raro, lo sé, pero ya llevo como 8 años auto-humillándome en este blog contando las leseras que se me ocurren y una lesera más o una lesera menos, da lo mismo.  No podía sacarme de la cabeza el video de “el Tarro”. El video es más que una tonta caida. Es una imagen perfecta de lo que es la vida (y el futbol). Es el caminar de un hombre frente a la adversidad y el retrato de sus amigos incitándolo a sobrepasar cualquier obstáculo, incluso esos que ningún hombre podría lograr derrotar (a menos que fuera en una moto). ¿No es eso acaso el camino que todos seguimos? ¿No es nuestra vida más que una serie de saltos en bicicleta? ¿No son nuestros amigos los que nos apoyan desde el lado? Y, cuando ya creemos que no existe desafío que nos detenga, zas! nos caemos a tierra subitamente. Nuestra cara se llena de tierra y esa tierra solo se limpia con el arrastrar de nuestras lagrimas. Todo iba bien. Todo era superable. Un neumático, dos neumaticos, una plumabit, una bicicleta. Tarro lo supera todo. Pero si se fijan, si le ponen verdadera atención, en el último salto una de las ruedas golpea brutalmente el último obstaculo: un tarro. Una alegoria de que el maximo obstáculo que nos separa de nuestras metas somos nosotros mismos.

No he visto el video ni una, ni dos, ni tres veces. Lo he visto decenas de veces. Si hasta de repente me da por pausarlo y observar con tiempo lo que el dinamismo de la historia me oculta a simple vista. No se alcanza a apreciar en el video, pero no es difícil imaginar el semblante de Tarro los segundos antes de cada salto. Cabeza erguida, mirada fija, labios deshidratados y ese brillo en los ojos que, si pudiéramos hacerle un zoom, veriamos el destino de Tarro reflejado. Un hombre ante su destino. No es una hazaña titánica imaginarse qué es lo que está pasando por la cabeza de Tarro en esos momentos. ¿Lo lograré? ¿Es este mi momento? ¿Es mi naturaleza la que me lleva a esto? ¿Trascenderé? Quizás hasta se imaginó tirado en el suelo tragándose las lágrimas de su propio auto-inflingido fracaso. O, cabe la posibilidad también, puede que hasta se imaginó volando por los aires, para caer limpiamente del otro lado, donde una multitud enloquecida lo esperaba para bañarlo en gloria. Quizás hasta dejó jugar esa idea por un buen tiempo en su cabeza. Se imaginó siendo el campeón mundial de salto en bicicleta, la pelicula que harian con su historia y, quien sabe, hasta el gol que metería en la final del mundial. Ya lo dijo Neruda en su crepusculario: “Quiero saltar al agua para caer al cielo”. Aún así, la gloria de Tarro no estuvo en el éxito. Lo que lo hizo inmortalmente famoso es el hecho de no haberlo logrado. Millones de reproducciones en Youtube son fruto de la humillación, de esa maldita costumbre chilena de reirse del que ha fracasado. Pero este Tarro, ese Tarrito querido, ese niño chileno de las profundidades del campo, estoico emblema de una latinoamerica herida, recuerdo fugaz de esa infancia que muchos chilenos creíamos olvidada, sangre expuesta que nos hierve la nuestra, artífice de un dolor del que mucho se ha escrito pero nadie ha sabido expresar como él. Ese Tarro tiene las mismas ganas que esa selección chilena. Sin embargo, este equipo está convencido que no se tropezará consigo mismo. Veamos y disfrutemos con lo que se viene. Si no ganamos, a mi me basta con que hayamos querido ganar.

Chile 2 - España 0

Chile 2 – España 0

He llegado aquí por caminos errados [Parte 5]

El sol aún no se asoma, pero sé que pronto lo hará. El tren se detiene en la estación Del Rio, un pequeño pueblo en la frontera de Texas. Con la ayuda del sol podré ver México en el horizonte. Tomo mi bolso, abandono el Texas Eagle Express y me siento a esperar en la primera cuneta que encuentro. Son pasadas las 5 am y mi reunión es a las 6.30 am, ahí mismo, en la estación de trenes, el centro de operaciones de todo el transporte de Del Rio. Los ojos de Texas están encima mio.

Una persona más baja del tren. Gringo. Más o menos mi edad. Me mira y, al más puro estilo texano, me saluda como si fuéramos amigos de toda la vida. Su nombre es Will. Vuelve a Del Rio, su ciudad natal, después de 2 años. En el último de ellos presenció su ausencia desde la cárcel. Espera que su novia lo recoja. “Voy a conocer a mi hija” me dice. “Sebastian, voy a conocer a mi hija ahora”, repite. Su hija tiene unos pocos meses de vida. No sé si fue la expresión de total emoción en sus ojos, la manera en la que escondía y movía sus manos sin encontrar una posición que le acomodara o la ingenuidad que delataba su voz quebrada, pero ese vaquero logró compartir conmigo un momento fundamental, quizás el mayor, de su vida. Si hubiera tenido la ocurrencia de usar mi cámara en ese momento, seguro hubiera obtenido una de esas fotografías inmortales, de esas que ganan premios y se reproducen viralmente por la red. Hubiera fotografiado a un personaje de Borges, a un hombre viviendo el momento exacto en el que sabe para siempre quién es.

El tren de noche

El tren de noche

Se asomó el sol en la vía del tren

Se asomó el sol en la vía del tren

Austin desde el tren

Austin desde el tren

6.30 am. Las puertas del departamento de transporte de Del Rio se abren ante mi. En uno de mis proyectos de investigación llevamos meses trabajando con empresas de transporte (buses, mini buses, mini vans, vans, etc) de pequeños pueblos rurales de Texas. No tienen recorrido fijo, la gente llama, concerta una cita, y será trasportado siempre y cuando los recursos lo permitan. Lo ocupan personas enfermas, con movilidad reducida, muy ancianas o también muy pobres. Una de las tareas que hemos estado enfrentando es realizar una encuesta a los usuarios de estos sistemas de transporte, tratando de identificar la importancia que le dan ellos a ciertas características del viaje. Hemos repartido la encuesta en papel a través de lo largo de Texas. Ha funcionado en casi todos lados, excepto en Del Rio. En 2 semanas sólo obtuvimos 4 encuestas contestadas. Algo raro pasa. El encargado de la agencia de Del Rio nos sugiere enviar a alguien para que realice directamente las encuestas preguntándole a los pasajeros. “Y que sea bilingue”, agrega. ¿Quién es el elegido? Yo (el encantador estudiante de doctorado que habla español). ¿Cuál es mi misión? Subirme a los buses y conseguir la mayor cantidad de encuestas en 3 días.

Busesito de Del Rio

Busesito de Del Rio

Departamento de transporte de Del Rio

Departamento de transporte de Del Rio

Del Rio es un pueblo tranquilo y pobre (“pintoresco” diría Mafalda), donde la ranchera y el country se mezclan como si fueran la misma cosa. Todos son amables, todos son amigos. No hay grandes lujos, no hay casi nada verde y es muy parecido a la caricatura que me imagino se crea en sus mentes cuando escuchan la palabra Texas. El 90% de la población habla español y el 10% restante spanglish. Todavía está de moda cambiar la letra de gangnam style en los comerciales de la radio y la feria artesanal cuenta con un sólo puesto: una señora especializada en decorar botellas de vidrios con flores. La comida es básicamente mexicana y es, sinceramente, irresistible. Anduve 12 horas seguidas en los buses cada día y creánme me recorrí Del Rio entero (y varias veces).

Típica vista de Del Rio

Típica vista de Del Rio

Otra típica vista de Del Rio

Otra típica vista de Del Rio

Luego de tres días allá me quedó muy claro por qué la gente no estaba respondiendo la encuesta que originalmente enviamos en papel. Varios no pueden escribir debido a sus problemas de movilidad. Otros tantos no saben leer. Varios de ellos se someten a desgastantes tratamientos médicos, en ayuna, con dolor, y seguramente su menor preocupación en ese momento es una estúpida encuesta proveniente de la Universidad de Tejas. Debo admitir que tenía miedo de que no me contestaran, que me vieran igual como veían al papel. Pero estaba muy equivocado. La gente no sólo contestó la encuesta, me hicieron partícipe de sus vidas y de sus historias. Tantas historias! Podría llenar este blog con ellas. Entendí el transporte como nunca antes lo había hecho. Conocí a conductores que aman su trabajo, hombres y mujeres que elevan a cada uno de sus pasajeros al nivel de ser un amigo más. Vi gente que necesita lo que yo estoy haciendo. 28 años me tomó encontrar eso.

En uno de mis tantos recorridos en busca de encuestas se subió al bus una señora muy viejita, llorando porque no quería ir a su dialisis. Lloraba de verdad. Asustada. Aburrida. Condenada a sufrir ese tormento que casi no puedo imaginar será que te saquen toda tu sangre, la limpien y te la inyecten de vuelta, tres veces a la semana hasta el resto de sus días.  Me acerqué sin ninguna intención de encuestarla. Lo único que quería es decirle que todo iba a estar bien y darle ánimo, que a esas alturas es lo único que le podía dar. La agarré de la mano y le conté esas cosas lindas de la vida que todos ustedes saben sé muy bien como narrar. Me mostré animoso por fuera, pero por dentro lloraba con ella. Todavía siento la fuerza que sus débiles dedos grabaron en mi mano. Así como ella, vi pasar a muchos más.

Ya lo dije hace un par de posts atrás. Un viaje es bueno en la medida que genera un cambio en tu vida.

Tremendo viaje el que me pegué a Del Rio.

Miedo

Cuando era un niño, temía. De día me tiraba en el pasto a mirar el cielo y temía. Temía que mi mente se perdiera buscando ese lugar desde el cuál había venido, ese mundo en el que yo había esperado pacientemente el momento de nacer donde ahora estaba. Por la noche también temía. Despertaba en mitad de la noche y no tenía el valor de abrir los ojos. La oscuridad acechaba y yo… temía. Después crecí y le empecé a temer a otras cosas. ¿La más grande? Que había gente que no era feliz. Conocí un niño que no caminaba, una niña que comía de la basura, un perro ciego, un hombre esclavo y otros más que no quiero mencionar. Pero lo más aterrador era la gente que lo tenía todo y aún así lloraba por no tener nada. Un par de años después empecé a tener el que pensé sería el miedo más grande de mi vida: miedo a perder a quienes quieres. No. Miento. Era más grande el miedo a tener un miedo más grande que ése. Miedo a que existiera algo peor que la súbita desaparición de personas que no estabas preparado a ver desaparecer. Junto con eso también nació el miedo al fracaso. ¿Un poco viejo para conocer ese miedo? Sí, lo admito. No fue hasta muy tarde en mi vida que la opción de fracasar empezó a rondar en mi cabeza. Antes de eso, sólo logros. ¿Y ahora? ¿A qué le temo? ¿Le temo a la muerte? No  ¿Temo a morir sin haber logrado lo que quiero? Tampoco. ¿Temo que se me olvide? ¿Que mi pisada no marque la arena? ¿Temo ser uno más? Temo que al final de este párrafo me de cuenta que no hay arena y que lo que comienza aquí no cambia al mundo. Temo que las cosas que temo no son de temer.

GRAVITY

Toda persona que alguna vez ha leído mi blog, sabe que estoy completamente rayado por el cine. No es casualidad que varios de mis amigos y familiares consultan conmigo antes de ver una película y, algunos más motivados, incluso después me envían su propio comentario y apreciación de la obra en cuestión (true story). Ya tengo 27 años y han sido centenares de películas las que he disfrutado a más no poder. Son muchas las películas que me han hecho pasar por infinitas emociones, personajes que mantengo en mi memoria por siempre, frases que me gusta citar y escenas que hasta he llegado a soñar con ellas. Pero tengo muy claro cuales han sido “esas” películas que han llevado la experiencia cinematográfica al extremo, aquellas que te dejan estampado en la butaca. No son (necesariamente) las que tienen mejor historia, o las que cuentan con mejores actuaciones, menos las que ganan más premios. Son esas obras maestras que te inmovilizan, esos 120 minutos (aproximadamente) en los cuales todos tus procesos vitales se detienen y, cuando encienden las luces, tienes que aprender a respirar de nuevo.  Y vaya que son pocas, es más o menos una cada diez años. Son verdaderos hitos en la historia de un cinéfilo.

En mi primera década de vida llegó un tal Spielberg, con unos dinosaurios que nunca nadie siquiera se preguntó si eran reales o no (no había espacio para cuestionar los trucos a los que estábamos siendo expuestos) y destruyó mi mundo con una película, emblema de la cultura pop a estas alturas, llamada Jurassic Park. No sólo dio vida a algo que ya la había perdido, sino que también se ayudó de vasos de agua, charcos de lluvia, cucharas y hasta jalea para insertar (de la manera más violenta posible, pero sin que siquiera lo notaras) su ficticia obra maestra en la realidad. No recuerdo cuántas veces vi esa película con mis ermanitohs, pero créanme que fueron varias. Es más, la película aún sigue vigente. Podrá la tecnología avanzar muy rápido (compare los computadores o teléfonos de ahora con los de 1993), pero aún no es capaz de superar la magia de Spielberg.

En mi segunda década de vida, un tipo totalmente desconocido (para mí), de un nombre impronunciable y proveniente de un lugar más raro que Austin (#keepAustinweird), escribió un guión fascinante, agarró la cámara que todos tenían, la puso en ángulos donde nadie la había puesto antes y creó una obra maestra conocida como OldBoy. Revolución en el cine, escenas que generan efectos que algunos buscan y buscarán por años, pero jamás lograrán hacer. Una exquisitez nunca vista, un bocado de algo que no tendrás la oportunidad de probar otra vez, pero de un sabor tan apasionante que creará una nueva necesidad en tu vida: necesidad de OldBoy. Más que una película, una verdadera experiencia de venganza y emoción. Sin duda la gran culpable que este blog (la película se estrenó en Chile 2 meses después de que BATIG saliera a la luz) tenga muchos, pero MUCHOS comentarios sobre cine. Si después, de casi 8 años sigo escribiendo, un poco se lo debo a Park Chan-Wook.

En mi tercera década de vida (aún no termina, pero ya estamos en tierra derecha), el más aventajado de los tres mexicanotes que se han colado en Hollywood desde el inicio de este siglo, Alfonso Cuarón, juntó toda la tecnología y astucia disponibles para crear en el cine la sensación de no gravedad que se vive en el espacio. No sólo lo hace perfecto, si no que también lleva la experiencia a un nivel superlativo, valiéndose de diversos trucos para inmortalizar un relato que, aunque parece simple en una primera instancia, la verdad es que se puede leer a la complejidad que tú quieras (mi mente saltaba continuamente entre diferentes niveles de interpretación posibles). GRAVITY es poesía inmersa en un espacio infinito, un golpe audiovisual difícil de olvidar. Este año el cine ha subido un peldaño más en su interminable historia. Houston, tenemos un poema.

Gravity-sandra-bullock

Me encantaría decir más acerca de esta película, pero no puedo, el spoiler sería inevitable. No dejen que alguien les arruine la oportunidad de disfrutarla. Amé esta película con toda mi alma. Yo creo que por varios minutos la miré con, literalmente, la boca abierta. Menos mal que en el cine está oscuro, ya que seguro hice el ridículo. Y eso que la vi en 35mm (hipsters are hipsters), porque toda esa cuestión del 3D me marea. Aún así, cuando terminó la película, tuve que aprender a caminar de nuevo. Denle su segundo Oscar a Sandra Bullock right now.

Lo que si les puedo contar es que la vi en El Alamo, que es como el cine más bakán de todo Texas. Me resulta gracioso notar que, ya con más de un año acá, esta sea la primera vez que voy. La culpa es de mis amigos que me lo habían descrito como “un cine fancy, donde te sirven comida y hay pocos asientos”.  Me imaginaba que era como los típicos cines premium o vip que han aparecido en Santiago. Pero no, I have never been so wrong. La cuestión es fascinante. Todo cinéfilo del mundo debería pasar por acá. Para empezar, no es que te sirvan comida (oración demasiado simplona para describir el proceso), es que tienen un menú cuatico, lleno de referencias al cine (por ejemplo, la cheeseburger con bacon se llama, obviamente, royale with cheese). La sala es demasiado bonita, los asientos son buenos (no la gran cosa tampoco) y cada fila tiene adelante una mesa gigante donde dejan la comida. Además tienes que ir escribiendo tu pedido en unas hojitas blancas, las cuales debes dejar en una ranura que hay delante de la mesa y así los meseros la pueden ver. Además, si te molesta algún otro asistente (está estrictamente prohibido hablar o tener tu celular encendido), puedes escribir tu queja en las hojitas blancas y la gente de seguridad se encargara de solucionar el problema. Y, por si fuera poco, tienen un bottomless pop corn y bottomless soda, lo que quiere decir es que podis comer cuanta cabrita se te ocurra y tomar coca-cola hasta que no aguantes más (y te pierdas el final de Star Wars: la Amenaza Fantasma), porque, si se te acaba, viene Dumbledore, mueve su varita y te lo rellenan. Vieron? Este cine es el sueño de todo cinéfilo. La comida es un poquito expensive, pero no es tanto tampoco. Además lo vale. Venden tragos, cerveza y vino. Re-estrenan clásicos todas las semanas, tienen ciclos temáticos (por supuesto ahora están con uno de Halloween) y seguro hacen otras mil cosas que aún no cacho porque, como les dije, es primera vez que voy. Creo que he descubierto uno de mis lugares favoritos de la tierra. Tuve que mirar desde el espacio para darme cuenta.

En fin, vengan a Austin a ver una película en el Alamo y, ya que se estrena este mes en Chile/USA, vean GRAVITY. No los dejará indiferentes. Más que mal, es la película que me volvió a hacer escribir sobre cine. Recomendadísima.

He llegado aquí por caminos errados [parte 4]

Hoy cumplo un año en Austin. Me impresiona hasta escribirlo. Así que digámoslo más impactante aún. Hace exactamente un año dejé mi querida Estación Central para llegar a lo más profundo del corazón de Texas, donde las estrellas son más grandes y brillan. Desde que pisé suelo texano me propuse un experimento: escribiría al menos una frase al día, destacando algo que me llamara la atención y, luego de un año, publicar un post en mi blog con todo lo recopilado. Hoy miro esas frases y no quiero publicarlas. Sebastián del pasado… te he traicionado. Quizás en un futuro el mundo esté preparado como para absorber la sabiduría que emana de esas frases. Por ahora sólo me remitiré a escribir un post ultra desordenado con muchas cosas que había olvidado decir y que creo ahora son muy importantes. Si me tiene paciencia le va a gustar.

Acá vamos.

El espíritu de este post es mostrar lo mejor que he encontrado en Austin: amigos. Sé que siempre he tenido mil amigos, pero bueno.. ahora tengo dos mil. Ninguno va a reemplazar a ninguno (salvo una excepción, que ya conocerán), se los dejó claro para que no se sientan (aparte al final igual voy a terminar con un párrafo para mis amigos chilenos y así se  crean queridos igual). Uno al que le debía hace mucho una aparición estelar en mi blog es a un gran amigo de la india: Ayush.  Ayush es terrible tela y siempre andamos dando jugo por ahí. No es mi único amigo indio, tengo varios más. Y todos ellos han intentado involucrarme con su cultura (creo que la gran gracia de Estados Unidos es que uno conoce a mucha gente muy distinta). Hasta partidos de cricket he visto! No caché nada! jajajaja Y ni me atreví a preguntar por miedo a parecer la típica mina que ve un partido de futbol y pregunta leseras (como cuando fuimos al nacional con mi hermana y se asombró porque estaba permitido que los jugadores levantaran la pelota del suelo). También somos clientes frecuentes de un restaurant indio que es terrible pro (amo la comida india) y que tiene una mesera igual a Jennifer Lawrence.

Ayush posando a la cámara mientras "estudia" con Pedro

Ayush posando a la cámara mientras “estudia” con Pedro. Esta foto la saqué del fcbk de Luis.

Pero la cuestión más bkn que he aprendido de los indios es el gusto por el cine indio (que allá se llama “cine” no más), el tan misterioso Bollywood. Y, pucha, qué puedo decir… estoy fascinado! Es como si de un día para otro hubiera descubierto que existía un mundo paralelo con millones de obras maestras y clásicos. Un cine que yo no estaba viendo y que me había estado esperando toda la vida. Al final no es tan distinto a occidente, son casi los mismos temas, pero obviamente con diferencias culturales notables. Igual tiene una estética especial, les encanta ponerse a cantar y bailar en medio de las escenas, cuando muestran a la niña bonita casualmente pasa un viento que le mueve el pelo a lo comercial de pantene y ocurren caleta de cosas mágicas (que nunca pasarían en la vida real) como que al protagonista justo le toca ser compañero de asiento en un vuelo con la chica linda que estuvo mirando toda la fiesta. Por supuesto que hay películas más serias y dramáticas, pero la esencia del cine es la emocionalidad (no sé si existe esta palabra) y la fantasía. Aparte los personajes son fabulosos y la trama es para reír, llorar y maravillarse en cada momento. Les juro que me he devorado cada una de esas películas con tanto gusto que me llega a dar penita no haberlas conocido antes. Les quedo debiendo un post (con la ayuda de mi amigazo Ayush) recomendando algunas películas en específico. Primero debo ver más.

Otra cosa que me gustaría hablarles es sobre esta foto:

Esta foto la saqué del fcbk de Rachel

Esta foto la saqué del fcbk de Rachel

La pareja que está a la derecha son Pedro y Magdalena. Son lo más genial que he conocido en Austin. Aparte de ser buenos amigos y reírnos mucho haciendo tonteras, son super preocupados por mí. Me alimentan cuando tengo hambre, me abrigan cuando tengo frío, me sacan a pasear cuando estoy aburrido, me dejan ver películas en su casa y me acompañan en cada lesera que se me ocurre hacer. Son lo más (they are the more). La pareja que está a la izquierda de la imagen son Adrian y Rachel, también increíbles amigos. Estoy demasiado feliz de haber conocido a esos cuatro. Con la frase que escribí recién ya me puedo devolver tranquilo a Chile. No me importa que me echen en los quals de fin de mes (tengo mis pruebas de calificación del doctorado jejeje). Adrian y Rachel se casaron en Tampa (Florida) hace poquito y su matrimonio fue genial! Gran experiencia que recordaré siempre. Si algo aprendí es que, aunque no me quiero casar, si me viera obligado a hacerlo sería en una playa.

#rachelisgettingmarried #adrianisnervous

#rachelisgettingmarried #adrianisnervous

Estuve en Tampa como 48 horas. No tuve más tiempo. En general todos esos viajes que he inmortalizado en mi blog los hago durante un fin de semana. Por qué? Porque NO TENGO VACACIONES! (salvo entre Navidad y Año Nuevo). Eso. Por favor no me lo pregunten más. Todos los días alguien me pregunta cuando estoy de vacaciones.. y es como pena máxima interestelar. jajaja. Lo peor fue cuando dije: “no, no tengo” y alguien me respondió: “ah… oka.. entonces qué estai haciendo ahora?” Emmmm. Trabajar? En el vuelo de vuelta (Tampa – Atlanta – Austin) me saqué los zapatos para pasar por seguridad y dejé al descubierto que tengo marcadas las chalas por el sol (sí.. es super freak.. fue el resultado de andar con chalas por el tercer mundo, sin ozono, durante un verano caluroso). La niña que estaba inspeccionando me miró y me dijo: “me gusta el bronceado de tus pies”. Yo la quedé mirando con cara de me-estaí-leseando-cierto-? y agregó: “creo que es sexy”. jajaja. Uno de los momentos más weird ever. Cómo se burla la little people de mí =(

Acá en Austin también me di cuenta que la “gente que se va” es entera pesada. Ahora entiendo cuánto les debe haber molestado mi partida en Chile. Una vez soñé que había sido al revés: que yo me quedé y que todo el resto se fue… y los odié! los odié a todos! Me tocó despedir a mi genialisíssima amiga Baba y ha sido una pérdida irrecuperable en el alma (vino desde Italia de intercambio a Austin sólo por 6 meses). Creo que también merece con creces inmortalizarse en mi blog. Una vez me dijo que lo leía, pero temo que los traductores online no se la pueden con mi español desordenado lleno de puntos suspensivos innecesarios (cuek).

happy

Felicidad extrema <3

Esto fue cuando cantamos Bohemian Rhapsody en un karaoke con todo el estilo de Freddy Mercury.

Esto fue cuando cantamos Bohemian Rhapsody en un karaoke con todo el estilo de Freddy Mercury. Sólo el estilo sí, nos faltó harta calidad vocal (pero siempre lo recordaremos como un momento en que brillamos, en que demostramos al mundo lo rock star que somos).

Debo decir que me tocó despedir a otros dos grandes amigos también, el tío Felipe y el tío Hector, con los que jugaba a la pelota y teníamos (junto a Seba S.) una especie de Tolerancia 0 versión Austin mientras almorzábamos. En general la gente que he conocido jugando fútbol es genial. Relacionado con eso, mi advisor una vez me preguntó si era feliz, pero fue super chistoso por la forma en que lo dijo: “Sebastian, are you happy? are you playing soccer?” Es que por supuesto yo soy el típico niñito latino que creció en las favelas jugando a la pelota sin zapatos en la calle (luciendo mi bronceado sexy) y mi felicidad está clara y directamente correlacionada con la cantidad de goles que anoto cada semana. Obvio. Héctor terminó su phd y se fue. Felipe ya tenía un phd, así que se fue sin ningún título nuevo, pero hizo hartos goles. Seba S. sigue acá con todo el power (pero igual es fome Tolerancia 0 con sólo dos panelistas xD).

Tío Hector titulándose. El tío Felipe está al fondo, a mi derecha (supongo qué saben cuál soy yo). Esta foto la saqué del fcbk de Hector.

Tío Hector titulándose. El tío Felipe está al fondo, a mi derecha (supongo qué saben cuál soy yo). Esta foto la saqué del fcbk de Hector.

En un futuro cercano le dedicaré un post a La Roja de Austin. Ese es otro tema aparte. Cuando seamos capaces de lucir la copa estarán acá, se los prometo muchachos. Yo no me devuelvo a Chile tranquilo sin haber sido campeón (tratar de arreglar esto porque se contradice con un párrafo anterior). Los Longhorns latinomaericanos también la llevan. Conquistamos USA desde diversos países. Los cuatro de transporte somos Chepe (ya he hablado de él en post anteriores), Sergio (él tiene un humor que me recuerda mucho a mi querido amigo VZ, casi que lo reemplaza), Porras (el tico más tico del mundo) y yo (el chileno que no toma vino y que, según el resto, deberían quitarle la nacionalidad por eso). Además de los chilenos, el otro Longhorn latinoamericano que es amigazo es el mexicano Luis (aunque a él no le gustaría que le llamara Longhorn, porque viene de Texas A & M, la escuela rival).

Esta foto la saqué del fcbk de Sergio (colombianoo)

Ahí estamos Juan (Chile), Chepe (Argentina), Yo (Chile), Pedro (Chile), Sergio (Colombia) y Porras (continente tico).  Falta Luis, pero ya haré que aparezca en una próxima entrada. Esta foto la saqué del fcbk de Sergio.

Como ven, he pasado gratos momentos en Austin. Claro que también no han faltado los momentos duros. Una vez me sentí muy muy muy humillado. Según yo había muerto la licencia de un programa en mi compu (acá no se piratea) y le fui a decir a la secre para que me ayudara  a renovarla. Ella me dijo que era raro, que quizás podía intentar con “apagar el pc y volverlo a encender”. Yo quedé super cueeeck… así como que me había tratado de imbécil y me dio la respuesta que todo el mundo da a los que no cachan nada de computación. Me fui a mi oficina muy enojado. Apagué el computador, lo encendí… y el programa funcionó! Les juro que estaba tan humillado que no salí de mi oficina hasta que se hizo oscuro, no quería que nadie me preguntara nada. Eso me recuerda también la “capacitación online” que tienes que pasar para poder trabajar para la Universidad de Texas (at Austin). Son como cuestionarios o cosas que tienes que ir llenando en unos websites. Hay uno, por ejemplo, de abuso sexual. Ahí tienes que prometer que no vas a violar a tus compañeras o profesoras. Cuando lo llenaba me reí caleta y pensé “esto es para los musulmanes…para que aprendan que acá se respeta a las mujeres”. El siguiente tutorial era sobre lo que podíamos hacer o no en internet. Decía claramente que no podía bajar películas ni descargar música y que tenía que usar Netflix y no Cuevana. Altiro me imaginé a un musulmán diciendo: “esto es para los latinos… para que aprendan que acá se respetan los derechos de autor”.

Extraño infinito a la gente de Chile. Hasta mis sueños cambiaron. Antes aspiraba alto. Por ejemplo, mi gran sueño de la vida era tener una casa gigantezca, con una sala de cine, un taca-taca pro para jugar con mis amigos, un patio enorme con 25 perros, etc. Ahora lo único que me basta es ver a mis familiares y amigos de vez en cuando. En serio. Ya no quiero nada más. También he estado terrible enloquecido al despertar. Como que sueño cosas y no distingo si pasaron o no. Mi imaginación es demasiado poderosa. Una vez soñé una conversación con la Majo y al día siguiente miré mi celular y me di cuenta que nunca había pasado. Freak. Después soñé que recibía unos mails respecto a un proyecto y trabajé toda la mañana en función de estos mails. A la tarde me di cuenta que esos mails nunca habían llegado. Terrible. Qué pasa si alguna vez sueño que recibí mails y los borré? Cómo voy a distinguir qué es real y qué no? Estoy pensando seriamente en conseguirme el trompo que usaba Di Caprio en Inception. No kidding. Apenas sepa cómo se dice trompo en inglés me lo compro.

PD: Sí, mis fotos son terrible malas. Pero algún talento me tenía que faltar pos, ni que fuera perfecto. Deberían regalarme de esas cámaras que sacan fotos solas y que uno siempre sale bien.

PPD: Ya. para que no se queden con tanta duda.. una de las cosas que he anotado son las frases que la gente (de distintas nacionalidades y colores) me dice cuando se entera que soy chileno. Una muestra (traduje las que fueron en inglés):

- Chileno? Cómo Nico Massú?

- Chileno? Cómo Pinochet?

- Chileno? Cómo Machos? (sí… la chiquilla había visto Machos entera xD)

- Chileno? Conoces a Salas y Zamorano?

- Chileno? Cómo el chile? (el ají)

- Chileno? Michelle Bachelet?

- Chileno? Vamos a la playa… oh oh oh oh” (léase cantando).

- Chileno? Cómo el terremoto? (yo pensé que me hablaba del trago… e hice el loco brígidamente).

PPPD: El otro día descubrí que hay una canción que me transporta más de una década atrás con una facilidad increíble. Es ésta:

Igual la tuve de despertador varios años de mi vida jajaa eso puede influir, pero como que me generé un reflejo condicionado de nostalgia cada vez que la escucho.

PPPPD: Ya no hacen series como Everwood. Por eso uno tiene que ver puras comedias no más.

PPPPPD: Otra frase que anoté: “Hoy puedo agregar a mi curriculum que le he ganado en algo a un chino alguna vez” (me entregaron una tarea y el chino que estaba a mi lado tenía menos nota) #meacuerdodelchino #ríechinito

PPPPPPD: Me faltó presentar a una gran amiga: La Cucaracha.

La cucarachaaa de noshe afuera de Easy-J

La cucarachaaa de noshe afuera de Easy-J

Es mi nueva bici. Ustedes saben que mi poder especial de la vida es dar pena, así que ya me han regalado dos bicicletas acá en Austin. La primera fue de Chepe, se lo agradezco montones. Está es más nuevita y la heredé de Baba. Ahora uso las dos (no al mismo tiempo sí), pero esta última es más manejable.

Atalantale

Ya cabritas y cabritos…primero que todo.. las cosas como son. Resulta que en los últimos 4 meses mi blog ha recibido muchas más visitas desde USA que desde Chile. Decepción máxima. Yo juraba que BATIG iba a ser mi cable de conexión con mi país, pero na.. no es así. Y si no es por mi amigazo Juan (que a estas alturas debe ser la persona más mencionada en este blog, incluso sobre el propio de mi yo mismo), experto analista bloguístico, quien postula dos razones para explicar el gringo effect en mi blog (1: “ya no renuevas tus calcetineras mechonas cada año” y 2: “la gente de allá te lee por primera vez y se pone a leer el blog completo.. y eso significa MUCHAS visitas”), yo ya CASI que pensaba que mis amigos de Chile ya me olvidaron y que debería concentrarme en mis amigos de USA que ahora me quieren y me acompañan. CASI. Menos mal que Juanito me convenció y me salvó de caer en depresión y llorar todos los días secándome las lágrimas con mi bandera chilena extra gigante que compre en Meigg’s. Grande Juan, hijo de tigre y padre de león.

Hecha esa aclaración, démosle con lo que nos convoca. Fui a Atlanta!!! YAAAAAY! Aproveché un fin de semana de por ahí y fui a visitar las mismísimas tierras de los juegos olímpicos. La verdad es que no le tenía mucha fe a la ciudad, pero resultó ser bonita y nice. No es la entretención total como Austin, ni mil películas juntas como New York, pero igual salva. Además mi motivación principal era visitar a mi amigo Diego, quien ya lleva como mil años haciendo un phd allá y me había contado tanto sobre sus amigos atlánticos que no me quedaba otra que ir a conocerlos. La pasé terrible de bien. Mi lugar favorito (partimos con todo) fue la plaza esa que construyeron para los juegos olímpicos. Es demasiado linda y es un lugar muy particular, nunca había visto algo así. El uso del espacio es otra volada, algo demasiado bien diseñado. Una delicia para pasear. Además tiene miles de referencias a los juegos y a los diversos deportes involucrados. Es terrible entretenida para ser solamente una plaza.

olimp

Los anillos olímpicos!

Cerca de esa plaza está el mundo Coca-Cola, donde guardan la fórmula secreta de esta bebida de los dioses. Era mi sueño estar ahí. Lo cumplí. Cuentan la historia de la Coca-Cola, hay exposiciones con todo el arte-onda cocacolístico, una sala de cine 4D, una sala de cine con comerciales, el osito Coca-Cola para sacarse una foto con él y un lugar donde uno puede tomar infinita Coca-Cola y probar, literalmente, casi todas las bebidas del mundo (desde mi querida Inca Cola, hasta cuestiones de India, China, Marruecos, Australia, etc). Yo esperaba Bilz o Pap representando a Chile (de hecho casi ni pude dormir la noche anterior pensando cuál de las dos habían elegido como representante), pero na.. habia una cuestión de manzana que nadie conoce (segun Diego, quien es mucho mas viejo que yo, la vendían antes). Es un buen lugar para visitar si no eres de eso que odia la Coca-Cola porque es el símbolo del capitalismo y la cuestión. Si ese es tu pensamiento… qué puedo decir?… siempre Coca-Cola locoh.

coke2

En esta bóveda tienen escondido el secreto

Siempre amigos, siempre Coca-Cola

Siempre amigos, siempre Coca-Cola

Atlanta es terrible funny por dos cosas:

1) Todas las calles se llaman Peach Tree (les juro.. esta Peach Tree, North Peach Tree, Peach Tree Road, Peach Tree Boulevard, Diagonal Peach Tree, Peach Tree Street, Peach Tree St., Peach Tree Avenue, Three Peaches, Pitch Tree, Peach Tree Way, Peach Tree Walk y un LARGUÍSIMO etc)

2) A todo le ponen “little”. Es como lo opuesto de Texas (que acá todo lo agrandan.. porque Everything is bigger in Texas pos cabrito). Por ejemplo la cafetería bkn se llama “little coffee”. O el restaurant bkn se llama “Little Restaurant”. O los cinco puntos más bknes se llaman “Little Five Points”. O la banda más taquilla se llama “Little Jimmy and his Little Band” y tocan en “The Little Bar”. Es para morirse de la risa (bueno.. un poquito).

De los amigos de Diego conocí al gran Rodolfo Carvajal, que es muy famoso pero no había tenido el honor. También a los roommates de Diego, Tim (the Pirate) y Daniel (el marica), que son super chistosos y buena tela (ademas tienen sus típicas peleas/reconciliaciones como de bromance que me entretuvieron todos los días). Hicimos caleta de asados (con Andres,  otro pro más). Conocí a la Tamara, la esposa de Gustavin, que habia escuchado caleta de ella, pero no habíamos coincidido. Terrible buena onda, no esperaba menos de la esposa de Gustavo, the latin lover master. Con Tamara, Gustavo y Diego fuimos a Piedmont Park. Es tremendo parque (cáchense que limita al norte con Peach Tree Street, al este con Peach Street Avenue, al oeste con Peach Street y al sur con Avenida Peach Tree!! cuatico!!!). Es demasiado bonito. Lamentablemente no saque fotos, estaba impactado mirando. Imagínense el parque más genial que se les ocurra y multipliquenlo por dos. Notable no?

Tamara texana, Gustavo texano y Seba todo el style Astroza

Tamara texana, Gustavo texano y Seba todo el style Astroza (esta foto la saqué del fcbk de Gustav)

El que parece japones es realmente gringo (Tim) y el que parece colombiano es colombiano (Daniel). Los roommates de Dieguin.

El que parece japones es realmente gringo (Tim) y el que parece colombiano es colombiano (Daniel). Los roommates de Dieguin. Esta foto la saqué del fcbk del Diego.

Como Diego es terrible buen guía me llevó a muchos lugares muy geniales. Eso sí pasamos por un periodo en que le dio por mostrarme cosas que se parecían a Austin. Eso estuvo como medio freak (porque yo paso casi todos los días en Austin), pero igual me entretuve. Tenían como dos cuadras en una calle (adivinen como se llama) con cierto aroma a Austin. Buen intento. También me llevaron a un bar con música en vivo (que es equivalente a ir a comprar pan a la esquina en Austin) que de todas maneras tenía su onda, pero todos me molestaban que puse cara de aburrido. Es que la banda era media malita.. era como un loco que invitó a todos sus amigos que sabían tocar a algun instrumento al escenario (eran fácil 10 personas). Entretenían a su público, les doy eso, pero no les faltaba calidad. Lo único salvable era la bajista. Tremenda la niña. Aunque hay que decir que en Austin todo el mundo toca en alguna banda, asi que hay caleta de niñas bajistas (es como lo mínimo que uno puede pedir). La que destaca es la que es bajista en varias bandas.

Obviamente aproveché de visitar Georgia Tech, que es como la escuela para ingenieros industriales más prestigiosa del mundo. No sé cómo, pero hay varios chilenos ahí (unos 8). Simultáneamente, hay caleta de turcas. Las turquitas amigas de Diego eran terrible geniales, la pasé extremadamente bien con ellas. Primero fuimos al “Little Turkish Restaurant”, donde probé la comida turca. La encontré muy buena. Lo que más me gusto es una bebida que tienen que basicamente es yogurth con agua y sal. Es riquísima! Más encima es super fácil de hacer. También comí varios platos con nombres que ni me acuerdo. Despues fuimos a la casa del Diego a tomar café turco, que es otra cosa en cuanto a café. Incluso me gustó. Además se prepara de una manera especial, con unos utensilios especiales y con un rito especial. Al final tomaron mi taza y me leyeron el futuro al más puro estilo Harry Potter. Fue notable.

Bahar, Isil, Ezgi, Dilara y texan Diego leyendome la suerte.

Bahar, Isil, Ezgi, Dilara y texan Diego leyendome la suerte.

Georgia Tech!

Georgia Tech

Little garden en Georgi  Tech

Little Garden en Georgia Tech

Otra cosa super obvia (y perdónenme lo nerd al mencionarlo) que visité fue el transporte público de Atlanta, también conocido como “MARTA – I’m the number one”. Al igual que casi todo el transporte público en Estados Unidos, promete mucho y cumple poco. El metro igual era bonito, pero como el de Santiago no hay. Sí.. a mi me encanta el de Santiago, igual yo creo que la mayoria no lo aprecia porque lo ve todos los días, pero uno aprende a mirar lo bello de su propia tierra cuando se ausenta un tiempo y después vuelve. A mi me pasó. Fue como visitar Santiago siendo turista. Sentir esa emoción de descubrir algo nuevo, lugares desconocidos y situaciones impensadas… pero en tu propio hogar. Por eso yo creo aprecio más nuestro metro que la gran mayoría de las personas. Bueno, la cosa es que MARTA igual da jugo. A pesar de que lo ocupé pocas veces, me tocó mucha espera y hasta se murió el conductor del tren en el que me subí (true story). La cuestión se quedó parada en la estación de Martin Luther King y, como 10 minutos después, se les ocurrió ir a mirar qué pasaba y el conductor había muerto. O bueno.. no sé si muerto.. pero no se movía y la gente se tapaba la cara cuando lo veía o trataban de retratarlo para instagram. Yo creo que las condiciones laborales deben ser extremas para esa pobre gente y el tipo murió simbólicamente en la estación de Martin Luther King.

Una foto de MARTA que saque del blog de Diego: damr.wordpress.com

Una foto de MARTA que saqué del blog de Diego: damr.wordpress.com

A todo esto.. fui al memorial de Martin Luther King Jr. (quedaba en la intersección de Peach Tree con Peach Tree) y por fin caché qué onda ese loco (miren este post homenaje que alguna vez le hice sin siquiera conocerlo). El tipo era como un abuelito de Obama (o quizás papá), que ponía cara de enojado cuando hablaba y eso le daba tanto peso a sus palabras que uno queda para adentro cada vez que ve sus videos de discursos. La embarró. El tipo puede estar reclamando de que le pusieron mucha sal a las papas fritas del Whataburger (cosa que nunca pasa, porque Whataburger es la perfección hecha comida) y uno lo escucha atento y asintiendo con la cabeza cada vez que llega a un punto seguido o aparte..y es más… a uno le dan ganas de dejar todo botado y salir a la calle a reclamar por las papas fritas. La cosa es que Martin Luther King Jr. vivió en Atlanta y dejó la embarrada luchando por los derechos de los Afroamericanos (gente de color, negros,  gente de color negro, etc). Y uno pensaría que esto pasó hace tiempo, pero no, lo sorprendente es que fue como el año pasado casi. Cuatico. El tipo fue premio Nobel de la Paz (igual que su nieto, claro que con méritos muy distintos…), murió por su causa y es recordado con este tremendo memorial. Visita obligada creo yo. También uno puede ir a sapear la casa donde vivió, pero nosotros no fuimos y nos contentamos con ver un mini-documental al respecto que estaba super bueno (salen las típicas anécdotas que tu familia cuenta para avergonzarte frente a tus amigos, pero versión Martin Luther King y con una narradora que, lejos de ser Kramer, imitaba las voces de toda la familia).

La tumba de Martin Luther King Jr.

La tumba de Martin Luther King Jr.

I have a dream

I have a dream

La llama que llama

La llama que llama

Yo también aproveche de que estaba con los amigos de Diego y les conté un par de cosas para avergonzarlo. Por ejemplo les dije que Diego vivía en el zoologico (Buin Zoo), cosa que había mantenido oculta durante todo este tiempo (desconozco cómo se las arregló para sacar de facebook esas fotos donde sale en su pieza/jaula cuando era chico). Y eso que la Camileishon (hermana de Diego) fue para Atlanta, estuvo como 7 meses allá y no les contó nada de que ella es la Camila Vallejo de los animalitos, luchando por sus derechos y exigiendo que no sean devorados. Estos Moran son buenos para esconder su pasado. Igual no mencioné mucho detalle porque pensé que así después nunca mas me iban a invitar (hay que guardar algo de material para próximas visitas).

Este el cereal que los vecinos de Diego comen mientras bailan chuchuca

Este es el cereal que los vecinos de Diego comían mientras bailaban chuchuca

Dicen que un viaje es importante en la medida que cambia tu vida. Siguiendo esa lógica, este viaje es uno de los más importantes que he hecho. Resulta que como tenemos diferencia horaria con Chile en Texas (a veces vivo hasta 3 horas en el pasado), de repente a algun lokillo o lokilla le da por mandarme mensajes tipo 7am de Chile… y mi celular empieza a sonar con notificaciones a eso de las 4am de acá… interrumpiendo mis dulces sueños. Yo solía dejar el celular con el volumen a todo chancho porque lo uso de despertador. Le conté ésto a Diego en Atlanta y el loco me enseñó que puedo dejar el celular en silencio e igual va a sonar fuerte la alarma del despertador. Genio! Sin duda mi vida seguiría siendo un desastre si no hubiera visitado Atlanta, la ciudad de la luz. Ya saben chiquilines, no hay excusa para no contactarme. Si quiero dormir, lo tendré en silencio.

Así que estoy entero contento de haber estado por esos lugares. Espero los atlánticos pronto me visiten acá en Austin, hay un par de cosas raras esperandolos.

Veni, vidi, vici.

(Na que ver, pero siempre quise terminar un post con una frase en latín)

(Igual va a tener que ser para la otra…)