You’ll Never Walk Alone

 

 

 

 

Una vez leí en el Mercurio que se pasa a ser adulto cuando tus ídolos son más jóvenes que tú. Lo decía un periodista deportivo al analizar la brillante carrera de Roger Federer, un tenista leyenda que definitivamente tenia menos edad que él. También se puede aplicar este razonamiento al visitar páginas de cine especializadas, como IMDB.com, y darse cuenta que los actores y actrices de las películas que te gustan tienen casi tu misma edad o, peor, son mucho más jóvenes. El tiempo pasa … y lo único que podemos hacer es verlo pasar.

 

Recuerdo como si fuera ayer mismo cuando leí una completísima biografía de Stephen King donde el autor aseguraba que el maestro del terror había escrito su primera novela a los 16 años. Yo, con un dejo de ilusión en el rostro, me prometía que para esa edad ya tendría alguna obra maestra en circulación, fuese libro, historieta, cuadro o jingle comercial. Ahora tengo 21… y me dedico a actualizar un blog cada 3 meses y dibujar por MSN (“dibujos que siempre mando y que nadie me ha pedido”). La opera prima??? … todavía no ha llegado… llegará?

 

Estoy viejo… las evidencias abundan!

 

El otro día recibí mi casco. Si.. aquel símbolo insigne de la injeniería más tradicional y elegante de todas. Me sentía emanando orgullo, por todos los años de esfuerzo que aquel plástico blanco significaba. Ya estoy en cuarto año! A un pasito de la inmortalidad.

 

Pero el tiempo no acarrea solamente logros. Si fuera de esa manera, todo el mundo sería feliz… situación realmente ridícula si miramos hacia el lado y nos damos cuenta que mucha gente en este planeta ni siquiera tiene derecho a empezar a pensar en ser feliz. u_u’ El tiempo también nos trae problemas. Antes yo era una persona de palabra, alguien que decía “yo te llamo” y llamaba! Una persona que odiaba llegar atrasado y que miraba con asco a aquellos que osaban desafiar al reloj y salir con el tiempo justo. Ahora mi palabra vale menos que la de Sonda. El tiempo es un bien muy escaso, más si estás dentro de la universidad.

 

En estos momentos de la vida dan ganas de detenerse un rato y analizar lo que ha pasado. Porque poco a poco nos va empapando un sentimiento de existencia… un aliento cansado de que es tanto lo recorrido y que sería una verdadera pena terminarlo así.

 

No sé si les ha pasado… pero ayer caminaba por la calle y me topé con un señor cualquiera en un momento cualquier del día. Lo miré por un instante y me di cuenta que yo tenía mi vida, él tenía la suya y, por un momento, nuestros caminos se cruzaban por obra del destino. Se alejaba mientras lo miraba y, aquel lío entre los hilos de nuestras vidas se desanudaba ¿Pero es necesario que sea así? Me maravilla pensar que las personas con las cuales compartí el vagón del metro hoy tomen cierta relevancia en el futuro. La vida da muchas vueltas y, quien sabe, el desconocido de hoy sea el amigo (o enemigo!) del mañana.

 

La vida no es más que una sucesión de “Deja Vu’s”… una confusión constante entre presente y futuro. Bien lo dice el nick de uno de mis contactos de MSN: el presente es el único tiempo que existe.

 

Hoy fui a mi colegio a escuchar El Arte de la Fuga (gentileza de Dante Jara) de Bach, pieza “emblemática” de la música… La última obra del mejor compositor de todos los tiempos. Nunca alcanzó a terminarla y, en el último tema las cuatro voces forman la palabra “BACH”… inmortalizando musicalmente el nombre de su creador hasta el fin de los tiempos. La verdad es que escuchar El Arte de la Fuga es una experiencia indescriptible. Son 14 contrapuntos mágicos en que la música hace volar tu imaginación y, justo en el momento en que crees entenderlo todo, se detiene… sin avisar. Sales a la calle con la música en las venas y buscando la resolución. Porque lo que pasó adentro no ha terminado y te acompañará el resto de tu vida. Creo que Bach llega a niveles divinos con su obra… creo que él y Jesucristo son las únicas personas capaces de vencer a la muerte y resucitar cada día. Porque Bach muere y renace cada vez que en algún lugar del planeta se toca su Arte de la Fuga.

 

Yo alguna vez toqué El Arte de la Fuga. Teníamos un cuarteto-quinteto de flautas en el colegio y una de nuestras piezas era el primer contrapunto. La tocamos en el mismísimo lugar donde hoy escuché a Dante y cia interpretar su propia versión, en la Capilla de mi liceo (Liceo Ruiz Tagle). De hecho, me atrevería a decir que a la misma hora. La diferencia estuvo (además de la calidad de los músicos) en que cuando comenzamos a tocar se cortó la electricidad y tuvimos que seguir a la luz de las velas y una cámara filmadora que estaba por ahí (¿Quién tiene la grabación?).

 

Que se te corte la luz en el Arte de la Fuga es algo que no tiene precio… ni con MasterCard!

 

Disculpe la lata… pero los recuerdos son tan grandes y vividos que no me queda otra. No me culpen! Acabo de escuchar una obra inconclusa y busco a gritos la solución.

 

Sólo espero que esté allá afuera.

 

Escondida.

 

Detrás de mi oreja.

 

PD: Disculpen mi silencio tan laaaargo. Espero haberme explicado con esto.

PPD: Primer Contrapunto

PPPD: Ultimo Contrapunto

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