Queremos tanto a Jack

Les pido disculpas.

No ando en mis cabales.

Acabo de asumir que 24 no se dará este año.

Me siento desprotegido.

Siento que Jack Bauer no vendrá a salvarnos este 2008… y que todos moriremos.

Viviremos en un mundo cruel y desolado. La delgada línea que separa al bien del mal será intermitente, permitiendo que se te adelanten por la pista izquierda.

Requisito fundamental será ser decidido… no pensar dos veces y estar seguro de sí mismo.

¿Pero como tener confianza si aún dudo de algunas cosas?

¿Cómo diablos tener un discurso fiel sin tener claridad?

¿Cómo…?

Hay cosas que, a pesar de mis 22 años, nunca he comprendido. Apuntes de esta vida que jamás podré descifrar y que me atacan noche a noche.. mientras intento dormir y mi mente vuela.

Tengo ese defecto: tanto pensar me impide soñar.

Un ejemplo: cuando eras niño y alguien se “avivaba” con algo que antes había sido tuyo, siempre se justificaba con la bendita frase “hey! el que fue a Melipilla perdió su silla”.

Lo decían con una sonrisa en el rostro y con el puño en alto, como si fuera un triunfo. Y uno quedaba helado.. sin saber que decir.

Me lo hicieron varias veces.

Y siempre me pregunté. ¿Qué tiene que ver Melipilla en todo esto?

¿Es acaso ese lugar la razón para esas actitudes y manifestaciones de sub-desarrollo?

La duda vivió en mí.

Hasta el día de hoy.

Me dediqué a investigar.

Hoy googlié el asunto.

Descubrí, entre otras cosas, que internacionalmente el dicho es el siguiente: “El que fue a Sevilla perdió su silla”. Probablemente acá en Chile se usa Melipilla con el fin de hacerlo más cercano y no exagerar en cuanto a distancias.

Hasta a los gringos se la han hecho:

“Finder keepers, loser beepers”.

“He who goes to the fair, loses his chair”.

“Move your feet, lose your seat”.

Y lo más impactante, la verdadera razón:

“Reinando en Castilla Enrique IV de Trastamara, un sobrino del arzobispo de Sevilla, don Alonso de Fonseca, fue nombrado arzobispo de Compostela, pero presumiendo don Alonso que, debido a las revueltas que agitaban en aquella época a Galicia, a su sobrino le costaría posesionarse del cargo, convino con él en ir a Santiago para allanar las dificultades y que mientras tanto su sobrino le supliese en el arzobispado hispalense. Cuando don Alonso concluyó su gestión y regresó a Sevilla se halló con la desagradable sorpresa de que su sobrino se resistía a abandonar la sede que regentaba. Para deponerle fue necesaria la intervención del Papa y del rey Enrique IV”.

Osea…

Estaban mal!!!

La verdadera frase debería ser: “El que se fue de Sevilla perdió su silla”.

Malditos… tantas humillaciones y ni siquiera decían la frase bien.

¿Cómo seguir viviendo en un mundo donde te han torturado a través de un engaño?

¿Cómo levantar la cara hacia el cielo si tantas veces no has empujado al abismo de la soledad?

Jack!

Ven a salvarnos por favor!

PD: De algo estoy seguro, si Jack Bauer se va a Sevilla por un año… pobre del que ocupe su silla.

PPD: Disculpen lo freak y desaparecido… pero, por una razón que revelaré pronto, los posts deben ir más lentos y con mucho cuidado. Je.

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