El País de las Maravillas

El otro día me di cuenta que nada volvería a ser como antes.

No lo vi en el tele ni lo leí en El Mercurio.

Tan sólo lo supe.  Así sin más.

De un segundo a otro me detuve, miré hacia el cielo y ahí estaba una nube mirándome con cara de poker.

Desazón.

Eso es lo primero que se siente.

Luego vienen excusas ridículas, justificaciones injustificadas, adjetivos que no dan vida .

(Matan)

Es como despertarse de un largo sueño: abrir los ojos y no saber donde estás.

(A pesar de que has estado ahí desde que naciste, sin moverte, sin siquiera intentar moverte).

Bien lo dijo el Maestro en su Biografía de Tadeo Isidoro Cruz:

“Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es.”

Lo terrible es darse cuenta que ya somos lo que en un futuro olvidaremos.

Que la vida es un juego de equipo, donde el capitán es la suerte.

(Y el árbitro la muerte)

Nuestra época es tan bizarra. Tan poquita cosa.

¿Qué se va a contar de nosotros en los libros de historia?

¿Qué creamos YouTube?

¿Qué si Bach se reencarnara no le quedaría más que componer ringtones para celulares?

¿Qué el objetivo de las políticas públicas es hacer al pobre más pobre y al rico más rico?

Por suerte no todo es así.

Existen personas que luchan por revertir esta situación, que su sola presencia genera un desequilibrio en el caos y hace girar al mundo hacia el orden.

Seres mitológicos, últimos vestigios de que el hombre llegó a la tierra para alcanzar un bien mayor.

Pero lo que realmente te llena de entusiasmo y permite mirar el horizonte con esperanza es que esas personas están más cerca tuyo de lo que crees.

Ahí mismito.

Ultimamente he descubierto que esos heroes de las películas existen. Que el chiquillo o la chiquilla protagonistas de los dramas gringos, comedias británicas y tragedias francesas viven en la casa de al lado, van a la universidad contigo o alguna vez fueron tus alumnos.

Hoy escribo pensando en ellos.

Sé que muchos de ustedes nunca entenderán este post.

Que la mayoría lo va a encontrar fome, paupérrimo o autoreferente.

Pero la verdad es que no es así.

No escribo para mí.

Escribo para convencerlos de  que si un dia decidiéramos ser como ellos, viviríamos en un País de Maravilla.

No nos queda más que preguntarnos: Yes or Not?

PD: Dedicado al conejo con el reloj.

PPD: Y a la niña que lo siguió.

4 pensamientos en “El País de las Maravillas

  1. Me asusta que tanto este escrito en negritas. Cómo hace tiempo no me meto a msn, no puedo ver tu nick.. cuando pones “actualicé”; pero aún soy la unica y mejor batiadicta del mundo.
    Insisto con lo de las negritas, yo creo que todo tiene un significado mistico…

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