Una vez

Las cosas más importantes

pasan sólo una vez.

Las flores más hermosas son

las que sé que no volveré a ver.

Las vivencias más preciosas son

las que me hacen preguntar:

“¿Qué habrá después?”

Para sólo responder:

 “Nada más”

(absolutamente nada más)

En ocasiones eso me alegra.

Otras me hunde en la tristeza.

Pero nunca indiferente.

¿Y si de eso se trata esto?

¿De un minuto a minuto

cada uno distinto, cada uno inerte?

¿Un dinamismo que no es

más que una serie de estáticos?

Lo cierto es que maldigo

el momento exacto

en que contigo

dejé de moverme

para quedar intacto

en lo que había sido

lo que hoy ya no será.

Las cosas más importantes,

déjame decirte,

pasan sólo una vez.

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PD: Encontré este poema hoy, en el fondo del baúl más antiguo de lo más profundo de mi patio.

Encontrarás a “El Hombre de tu Vida” (Just Like a Woman)

No sé si a todo el mundo le pasa, pero a mi memoria de repente le da la estupidez y se pone a bombardear recuerdos. Es como si súbitamente, alterada por algún estímulo externo inesperado (desde los versos de una canción argentina ganadora del festival de viña el 2001, hasta una solitaria gota de lluvia en la chaqueta), cediera en su eterna lucha de contener el pasado y se rompiera, tal represa sobrepasada, dejando salir con fuerza el antes, inundando el ahora. Me pasó dos veces en el último tiempo.

I.

Dylan en el arena. Ansioso por ver al que considero el gran ícono de la música norteamericana.

Decepción. Ya no canta. Hace un show más bien fomeque. Elige malas canciones. No es lo que creía (pero sé que sí lo fue, absolutamente lo fue).

Igual la lleva el viejito, mi ídolo por siempre (sólo que de ahora en adelante únicamente en DVD).

Últimamente no para de sonar en mi cabeza una de mis favoritas: Just Like a Woman.

En uno de los coros dice:

“Ah, you fake just like a woman, yes you do

You make love just like a woman, yes you do

Then you ache just like a woman

But you break just like a little girl”

Que a mí siempre me ha gustado traducir como:

“Te creís la más bkn, pero erís la más niñita… sí… la más niñita… si…. niñita”

Habla sobre una mujer que aparenta ser la seguridad máxima, pero igual en cualquier momento insignificante se quiebra entera =/

(Debe ser un personaje ficticio creado por Dylan. porque yo no he conocido ninguna así)

(Creativo el lokito)

II.

Domingo por la noche. Ocurre la pesadilla máxima (después de una hipotética lesión de Iker Casillas): se muere internet. Con demasiado sueño como para leer, pero no con el suficiente como para irme a dormir, tomo el control remoto y me paseo por los canales del cable. Llego al Telefé, ese canal argentino que con mi familia veíamos mucho hace 15 años (Cebollitas, Grande Pa, Dibu, etc). Están dando algo que parece una película, protagonizada por Francella (Sandoval de El Secreto de sus Ojos… el que contestaba el teléfono chistosamente). Me quedo mirando.

Tiene algo indescriptible. Un gusto a que será inolvidable.

No sólo es entretenida, es emotiva hasta el límite. Es de esas cosas que te remecen el corazón y el alma. Y me pilló de sorpresa!

Cuento corto: era una serie. Se llama “El Hombre de tu Vida”, es dirigida y guionizada por el mismísimo Campanella (ganador del Oscar por “El Secreto de sus Ojos”). Está en su 2da temporada en Argentina. Me costó caleta encontrar la primera (13 capitulos), pero lo hice. Si le interesa converse conmigo. Y es maestra, MAESTRA! La recomiendo totalmente. Al nivel de las grandes series emotivas de la historia de la televisión. Un (hace tiempo que no usaba estas palabras)  neo-clásico instantáneo.

Y eso pos cabritas y cabritos. Tenía ganas de actualizar mi blog con algo. Han sido días raros. Me voy pa USA en Agosto. Sólo espero que cuando vuelva nadie diga “uy ya no tiene la voz de antes” o “ahora elige mal las canciones” y sólo piensen cosas como “me remeció el corazón y el alma” o “es maestro, MAESTRO”

xD

Os quiero batiadict@s.